LOS DE RAMÓN

A la cumbre de mis penas

subí un día solitario

con la cruz de tu cariño

en un áspero calvario.

 

En la Cumbre más alta

puse un letrero

y un aviso que dice

que yo te quiero.

 

Que yo te quiero, ay sí,

con letras de oro,

y un aviso que dice

que yo te adoro.

 

Anda, que yo te adoro,

negrita de oro.

EL LETRERO

cueca (Zona Central)

Un larguisimo valle, flanqueado por los Andes y la Cordillera de la Costa, nace al sur de los valles Transversales ; se ensancha y enangosta cruza tierras ganaderas y de labrantío, se despedaza en los lagos que yacen a los pies de los volcanes se cubre de bosques meridionales y termina por sumergirse en el Seno de Reloncaví . Reune las más de los antiguas provincias del pais , sobre todo las que caen bajo la denominacion de chile viejo depositario de las mas antiguas y nobles tradiciones nacionales....
Es el reino del Huaso, mosqueteril estampa del jinete hacendado, verdadero centauro señorial, rector de una sociedad estratificada y patriarcalmente democratica, cuyos distintos escalones son versiones del mismo modelo.

Las canciones de esta Zona pueden dividirse -un poco arbitrariamente- en Salón y Campo, atendiendo más bien a un formato musical más universal en las primeras y autoctono en las segundas, ya que no son privativas de uno u otro ambiente. Entre las primeras destacan muchas que nacieron como bailes y terminaron por ser destinadas al oído: vals, habanera, polka y mazurca. También muchas variedades de canciones.

Entre las segundas, las más son variedades de Tonada -entonación- indudable descendiente del "virrelay" medieval yq ue conservan su alternancia entre estrofa y estribillo: tonada huasa -autoburla del lenguaje rústico- villancicos y esqinazos. Entre los bailes reina la cueca y sus variantes: pequén, jote, calladito y algunos tipos de refalosa y sajuriana, y es considerado baile nacional, por excelencia, a continuación del "Cuando", que lo fué hasta casi fines de la primera mitad del siglo XIX.

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Se disiente sobre su origen, menos importante que su pujanza a lo largo de nuestro territorio, en versiones locales, y su presencia y expansión, coincidente con nuestro pasado dominio del Pacifico, como cueca o "chilena", denominación que no arroja dudas sobre su origen, hasta rematar en el Estado de Guerrero en Méjico. Entre los bailes campesinos, numerosos en existencia y versiones, destacan la refalosa, sajuriana, sajuria, secudia o secudiana, chincolito, jota -descendiente d ela española-, sombrerito, adiós, cañaveral, porteña, cielito, mazamorra, chapecao, aguilucho y muchos más. Entre los de salón, figuraron el aire, el cuando, la refalosa de salón, la perdiz, el abuelito, el zapateado, y la contradanza -de la country dance inglesa- aparte de los que la moda foránea imponía sin adaptación previa. El instrumento zonal dominante es la guitarra. En cuerdas figuran también el arpa, el guitarrón y el rabel. Mecánicos los acordeones piano y de botones. Percusión: tormento, pandero, sonajas, cacharainas, charrango, lira. En peligro de extinción: mandolina y bandurria. Extinguidos: bandola, cítara y vihuela. Todos de salón. La preocupación de Raúl de Ramón, ha sido la pureza de los moldes folklóricos y ha volcado sus inquietudes en variaciones con métrica y ritmo propios. De la tonada han nacido el Galopito, al ritmo ecuestre de las herraduras; los Arreos, lentos y solemnes, acompasados al paso de los rebaños; y las Costinas caracterizadas por sus bajos dibujados. De las canciones de salón nació la Sola y, remontandose por las ramas de las entonaciones y "toquíos" de la Puesía hasta en tronco juglaresco, la Trova.